Capítulo XVIII

Nicolás

Cuando la canción termina, levanto la mirada hacia ella.

Está llorando, pero esas lágrimas son acompañadas de una sonrisa, y eso es exactamente lo que esperaba ver cuando levanté la mirada de la guitarra. Verla por primera vez desde que la besé en forma de despedida tiene mejores efectos en mí de los que pensé que tendría. Estoy haciendo lo posible para recordar por qué estoy aquí, pero todo lo que quiero hacer es lanzar mi guitarra a un lado, correr hacia ella, y besarla hasta volverla loca.
En su lugar, mantengo mis ojos fijos en los suyos mientras toco otra canción que me ayudó a escribir. Comienzo los acordes de apertura de Maybe Someday. Sonríe y se aferra a su pecho con una mano mientras me observa tocar.

Es en momentos como estos en los que estoy realmente agradecido de no poder escuchar. No estar distraído me permite centrarme en nada más que en ella. Puedo sentir la música vibrando en mi pecho mientras veo sus labios cantando la letra hasta la última línea.

Planeaba tocar algunas canciones más de las que escribí con ella, pero al verla he cambiado de opinión. Quiero enseñarle las nuevas canciones que escribí para ella, porque necesito absolutamente ver su reacción. Comienzo una de ellas, sabiendo que Pedro y Mariano no tendrán ningún problema siguiéndome con el cambio. Sus ojos se iluminan cuando se da cuenta de que ésta es una canción que nunca ha escuchado antes, y se inclina hacia delante en su silla, centrándose intensamente en nosotros.

Rosa

Sólo hay veintiséis letras en el alfabeto. Se podría pensar que hay muchas cosas que puedes hacer con veintiséis letras. Se podría pensar que existen muchas formas de hacer sentir cuando las mezclas y las juntas para formar palabras.

Sin embargo, hay infinitas maneras en las que esas veintiséis letras pueden hacerle a una persona sentir, y esta canción es la prueba viviente. Nunca entenderé cómo unas simples palabras encadenadas pueden cambiar a una persona, pero esta canción, estas palabras, están cambiándome por completo. Me siento como si mi Tal vez algún día comenzara ahora mismo.

[CLICK]

HOLD ON TO YOU
(Aferrándome a ti)

The cool air running through my hair
(El frío aire pasa a través de mi cabello)

Nights like these, they don’t seem fair
(Noches como ésta, no parece justo)

For you and I to be so far away
(Que tú y yo estemos tan lejos)

The stars all shimmer like a melody
(Todas las estrellas brillan como una melodía)

Like the’re playing for you and me
(Como si estuvieran tocando para nosotros)

But only I can hear their sounds
(Pero sólo yo puedo escucharlas)

Maybe if I ask them they will play for you
(Tal vez si les pido toquen para ti)

I try wishing o none, maybe I’ll try to
(Intento desearlo, quizás lo intentaré)

Doesn’t look like there’s much for me to do
(No parece que haya mucho que pueda hacer)

I want to holdon to you
(Quiero aferrarme a ti)

Just like the seme mories I can’t un do
(Al igual que estos recuerdos que no puedo deshacer)

I want to holdon to you
(Quiero aferrarme a ti)

Without you here that’s kind of hard to do
(Sin ti aquí es algo difícil de hacer)

I want to hold
(Quiero aferrarme)

I want to holdon to you
(Quiero aferrarme a ti)

The front seat’s empty, and I know
(El asiento delantero está vacío, y lo sé)

When it’s just me I seem to go
(Cuando parece que voy solo)

Places I never wanted to
(A sitios a los que no quería)

I need you here to be a light
(Te necesito aquí para que me ilumines)

Star in the sky brighten up my night
(Una estrella en el cielo que ilumine mi noche)

Sometimes I need the dark to see
(A veces necesito la oscuridad para ver)

So come on, come on, turn it on for me
(Así que vamos, vamos, enciéndela para mí)

Just a Little light, then I’ll be able to see
(Sólo un poco de luz, luego seré capaz de ver)

Promise like a comet you won’t fly by me
(Prométeme que como un cometa, no volarás lejos de mí)

I want to holdon to you
(Quiero aferrarme a ti)

Just like these memories I can’t un do
(Al igual que estos recuerdos que no puedo deshacer)

I want to holdon to you
(Quiero aferrarme a ti)

Without you here that’s kind of hard to do
(Sin ti aquí es algo difícil de hacer)

I want to hold
(Quiero aferrarme)

I want to holdon to you
(Quiero aferrarme a ti)

Nicolás

Termino la canción y no me doy tiempo a mí mismo para mirarla antes de empezar a tocar otra nueva. Tengo miedo de que si la miro, pierda cada molécula de fuerza de voluntad que me sigue manteniendo en el escenario. Quiero tanto acercarme, pero sé cómo de importante es para ella escuchar la siguiente canción. Tampoco quiero ser el que tome la elección final. Si está preparada para estar conmigo, sabe lo que necesito de ella. Si no está lista, respetaré su decisión.

Sin embargo, si no está lista para comenzar la vida que sé que podríamos tener juntos al final de esta canción, no sé si lo estará alguna vez.

Mantengo los ojos en mis dedos mientras trabajan en las cuerdas de la guitarra. Le echo un vistazo a Mariano, y él se inclina hacia el micrófono, su voz comenzando en el momento exacto. Miro a Pedro, y comienza a gesticular las palabras.

Lentamente exploro la multitud y la veo de nuevo.

Nuestros ojos se encuentran.

No aparto la vista.

Rosa

—Vaya —susurra Martina. Sus ojos están pegados al escenario como los míos. Como cualquier otro par en la habitación. Los tres hacen un infierno de banda, pero saber que estas palabras son de Nicolás, y que las escribió específicamente para mí, me hace sentir más que abrumada. No puedo apartar la vista de él. Durante toda la canción, apenas me muevo. Apenas respiro.

[CLICK]

LET IT BEGIN
(Déjalo comenzar)

Time went fast
(El tiempo pasó rápido)

Time went fast till it was gone
(El tiempo pasó rápido hasta que se fue)

Do it right
(Hazlo bien)

You think it’s right until it’s wrong
(Piensas que está bien hasta que está mal)

Even after all this time I still want you
(Después de todo este tiempo te sigo queriendo)

Even after all my mind put me through
(Después de todo lo que mi mente me hizo pasar)

So won’t you
(Así que)

Won’t you let it begin?
(¿Lo dejarás comenzar?)

So won’t you
(Así que)

Won’t you let it begin?
(¿Lo dejarás comenzar?)

You hold it out
(Lo sostienes fuera)

You hold your heart out in your hand
(Sostienes tu corazón en la mano)

I snatchit up
(Lo arrebato)

I snatchit up fast as I can
(Lo arrebato tan rápido como puedo)

Even after all this time I still want you
(Después de todo este tiempo te sigo queriendo)

Even after all my mind put me through
(Después de todo lo que mi mente me hizo pasar)

I stand here at your door
(Me quedo aquí frente a tu puerta)

Until you come and let me in
(Hasta que vengas y me dejes entrar)

I want to be your end
(Quiero ser tu final)

But you gotta let it begin
(Pero tienes que dejarlo empezar)

So won’t you
(Así que)

Won’t you let it begin?
(¿Lo dejarás comenzar?)

Oh, so won’t you
(Así que)

Won’t you, please say when.
(Así que, por favor di cuándo)

Nicolás

Nuestras miradas nunca se apartan. A lo largo de la canción, sólo se centra en mí y yo en ella. Cuando termina, no me muevo. Espero a que su mente y su vida alcancen a su corazón, y espero que suceda pronto. Esta noche. Ahora mismo.

Se seca las lágrimas de sus ojos, luego alza las manos. Levanta su dedo índice izquierdo, luego acerca el derecho y lo rodea, luego las puntas de sus dedos se tocan.

No me puedo mover.

Acaba de gesticularlo.

Acaba de decir “cuándo”.

Verla hacerlo es algo que nunca esperé. Es algo que nunca habría le pedido que hiciera siquiera. Que haya aprendido a comunicarse conmigo durante el tiempo que estuvimos separados es la cosa más increíble que alguien ha hecho por mí.

Estoy sacudiendo la cabeza, incapaz de entender que ésta chica es voluntariamente mía, y es perfecta y hermosa y buena y, santa mierda, la amo tanto.

Está sonriendo, pero sigo congelado por la sorpresa.

Se ríe de mi respuesta y gesticula la palabra otra vez, varias veces. “Cuándo, cuándo, cuándo”.

Mariano empuja mi hombro, y lo miro. Se ríe.

—Ve —dice con señas, asintiendo hacia Rosa—. Ve a buscar a tu chica.

Dejo caer inmediatamente la guitarra y salgo corriendo del escenario. Se aleja de su mesa tan pronto como me ve yendo hacia ella. Sólo está a unos metros de distancia, pero no puedo llegar a ella con la rapidez que quiero. Veo el vestido que lleva y hago una nota mental para agradecerle a Pedro luego. Tengo la sensación de que tuvo que ver con eso.

Miro sus ojos aguados cuando finalmente la alcanzo. Me está sonriendo, y por primera vez desde el momento en que la conocí, nos estamos mirando sin rastros de culpa, o preocupación, o arrepentimiento, o vergüenza.

Lanza sus brazos alrededor de mi cuello, y la empujo más cerca y entierro mi cara en su pelo. Mantengo su cabeza firmemente contra mí y cierro los ojos. Nos aferramos entre sí como si temiéramos dejarnos ir.

Puedo sentirla llorando, así que me alejo lo suficiente para poder mirarla a los ojos. Alza la cabeza, y nunca he visto que unas lágrimas parezcan más bellas.

—Gesticulaste —digo en voz alta.

Sonríe.

—Hablaste. Mucho.

—No soy muy bueno en ello —admito. Sé que mis palabras son difíciles de entender, y aún me siento incómodo cuando hablo, pero me encanta ver sus ojos cuando escucha mi voz. Me hace querer hablar todo lo que pueda justo aquí y ahora.

—No soy buena, tampoco —dice. Se aleja de mí y levanta sus manos para gesticular—. Pedro ha estado ayudándome. Sólo sé unas doscientas palabras, pero estoy aprendiendo.

Han pasado varios meses desde la última vez que la vi, y mientras que he intentado creer que todavía quería estar conmigo, tenía mis dudas. Comenzaba a cuestionar nuestra decisión de esperar antes de empezar nuestra relación. Lo que nunca esperé es que ella pasara eso meses aprendiendo como comunicarse conmigo de una forma que nuestros padres ni siquiera se preocuparon en aprender.

—Estoy completamente enamorado de ti —le digo. Miro hacia Martina, quien sigue sentada en la mesa—. ¿Lo viste, Martina? ¿Me viste enamorarme de ella?

Martina rueda lo ojos, y siento a Rosa reírse. Bajo la mirada hacia ella.

—Lo hice. Hace como veinte segundos. Me enamoré completamente de ti.

Sonríe y modula lentamente las siguientes palabras así puedo entenderla.

—Yo me enamoré primero.

Cuando la última palabra pasa por sus labios, lo atrapo con mi boca. Desde el segundo que me alejé de esos labios, no he hecho nada más que pensar en el momento en que los saborearía de nuevo. Me jala más cerca suyo, y la beso con fuerza, luego delicadamente, luego rápido y lento, y de cada forma en medio. La beso de cada forma en puedo besarla, porque planeo amarla en cada forma que pueda. Cada vez que nos negamos a ceder a nuestros sentimientos en el pasado hace que este beso valga completamente el sacrificio. Este beso vale todas las lágrimas, toda la angustia, todo el dolor, toda la lucha, toda la espera.

Ella lo vale todo.

Ella vale más.

Rosa

De alguna forma llegamos a mi apartamento entre todos los besos. Me suelta el tiempo suficiente como para dejarme abrir la puerta, pero pierde la paciencia tan pronto como la abro. Me río cuando abre la puerta y me empuja dentro. Cierra, la traba, y se vuelve para enfrentarme de nuevo. Nos miramos por varios segundos.

—Hola —dice simplemente.

Me río.

—Hola.

Mira alrededor de la habitación nerviosamente antes de que sus ojos caigan en los míos.

—¿Es suficiente?

Inclino la cabeza, porque no entiendo verdaderamente su pregunta.

—¿Qué es suficiente?

Sonríe.

—Esperaba que eso fuera suficiente charla por la noche.

Oh.

Entiendo su pregunta ahora.

Asiento lentamente, y sonríe, luego da un paso al frente y me besa. Se agacha un poco y me levanta desde la cintura, envolviendo mis piernas a su alrededor. Asegura los brazos alrededor de mi espalda y comienza a caminar hacia mi habitación.

Tantas veces he visto esto ocurrir en las películas y los libros. Nunca fui levantada y llevada por un hombre. Creo que me encanta. Que Nicolás me lleve a la habitación posiblemente es mi nueva cosa favorita de todas.

Eso es, hasta que cierra de una patada la puerta de mi habitación. Quizás Nicolás cerrando puertas de una patada es mi nueva cosa favorita.

Con suavidad me deja en la cama, y aunque estoy triste porque no me carga más, estoy un poco feliz de encontrarme debajo de él. Cada movimiento que hace es mejor y más sexy que el anterior. Se detiene por un momento mientras se cierne sobre mí, y sus ojos deambulan sensualmente por mi cuerpo, hasta que se detienen en el borde de mi vestido. Se estira y lo levanta, me levanto de la cama lo suficiente para que me lo saque por la cabeza.

Toma una respiración cuando baja la mirada hacia mí y ve que la única cosa entre él y una yo completamente desnuda es una muy fina capa de bragas. Comienza a bajar sobre mí, pero empujo su pecho y sacudo la cabeza, jalando su camisa para dejarle saber que es su turno. Sonríe y rápidamente se saca la camisa por la cabeza, luego se inclina hacia mí de nuevo. Lo empujo una vez más, y renuentemente se levanta, disparándome una mirada de divertida molestia. Apunto a sus vaqueros.

Se aleja de la cama y en dos movimientos, el resto de su ropa está en algún lugar del suelo de mi habitación. No alcanzo a ver a dónde los lanza, porque mis ojos están bastante absortos.

Hace su camino de nuevo encima de mí y esta vez no lo detengo. Le doy la bienvenida envolviendo mis piernas en su cintura y mis brazos en su espalda, y guío su boca a la mía.

Nos acomodamos y encajamos juntos tan perfectamente como si hubiésemos sido hechos para este propósito. Su mano izquierda encaja perfectamente en la mía mientras lleva mi brazo sobre mi cabeza y lo presiona contra el colchón. Su lengua se mezcla perfectamente con la mía mientras continúa burlándose de mi boca como si fuera hecha para eso. Su mano derecha se ajusta perfectamente a la cara externa de mi muslo mientras clava sus dedos en mi piel y cambia su peso perfectamente contra el mío.

Su boca deja la mía lo suficiente para probar mi mandíbula… mi cuello… mi hombro.

No sé cómo ser consumida por él podría prestar claridad al propósito de mi vida, pero se siente totalmente de esa forma. Todo sobre él, yo, y la vida, tiene mucho más sentido cuando estamos juntos de esta forma. Me hace sentir más hermosa. Más importante. Más amada. Más necesitada. Me siento más todo, y con cada segundo que pasa, me vuelvo más y más codiciosa, queriendo cada una de sus partes.

Empujo su pecho, necesitando espacio entre los dos así puedo hacer señas. Baja la mirada hacia mis manos cuando se da cuenta lo que estoy haciendo. Espero haberlo entendido bien, porque estuve practicando las señas de esta oración no menos que unas cien veces desde la última vez que lo vi.

—Tengo algo que decirte antes de que hagamos esto.

Se tira hacia atrás unos centímetros, mirando mis manos, esperando.

Gesticulo las palabras.

—Te amo.

Sus cejas se alejan, y alivio inunda sus ojos. Baja su boca hacia mis manos y las besa, una y otra vez, luego las aleja rápidamente, desenvolviendo mis piernas de su cintura. Justo cuando comienzo a temer que tenga alguna absurda noción de que tenemos que parar, baja hasta mi costado, pero se inclina sobre mí y presiona su oído contra mi pecho.

—Quiero sentirte decirlo.

Presiono los labios en su cabello, y suavemente lo aseguro contra mí.

—Te amo, Nico —susurro.

Su agarre se tensa alrededor de mi cintura, así que lo repito varias veces.

Mantengo su cabeza presionada contra mi pecho con ambas manos. Suelta el agarre en mi cintura y lleva sus manos hacia mi estómago, causando que los músculos se tensen bajo su toque. Continúa acariciando círculos sensuales en mi estómago. Dejó de repetir las palabras y me concentro en dónde están viajando sus manos, pero abruptamente se detiene.

—No te siento diciéndolo —dice.

—Te amo —repito rápidamente. Cuando las palabras dejan mis labios, sus dedos comienzan a moverse de nuevo. Tan pronto como me detengo, sus dedos se detienen.

No me toma mucho tiempo descifrar el juego que está jugando. Sonrío y lo digo de nuevo.

—Te amo.

Sus dedos se deslizan dentro del borde de mis bragas, y mi voz se calla de nuevo. Es realmente difícil para mí hablar cuando sus manos están así de cerca. Es realmente difícil hacer cualquier cosa. Sus dedos hacen una pausa justo dentro de mis bragas cuando no me siente hablando. Quiero que sus manos se sigan moviendo, así que de alguna forma respiro las palabras.

—Te amo.

Sus manos se deslizan más abajo y se detiene. Cierro los ojos y digo de nuevo. Lentamente.

—Te… amo…

Lo siguiente que hace con las manos hace que repita las palabras otra vez instantáneamente.

Y otra vez.

Y otra vez.

Y otra vez.

Y otra y otra y otra vez, hasta que mis bragas de alguna forma están en el suelo, y dije las palabras tantas veces y tan rápido que casi las estoy gritando ahora. Sigue demostrando con su mano experta que muy posiblemente es el mejor oyente que alguna vez he encontrado.

—Te amo —susurro una última vez entre respiraciones vacilantes y superficiales. Estoy demasiado débil como para pronunciar las palabras de nuevo, y mis manos caen de su cabeza, aterrizando contra el colchón con un golpe seco.

Levanta la cabeza de mi pecho hasta que su cara está tan cerca de la mía que nuestras narices se rozan.

—También te amo —dice con una sonrisa petulante.

Sonrío, pero mi sonrisa se desvanece cuando rueda lejos de mí, dejándome sola en la cama. Estoy demasiado agotada y cansada como para estirarme por él. Sin embargo, vuelve a la cama tan pronto como la dejó. Rasga el envoltorio de un condón y mantiene los ojos centrados en los míos, ni una vez apartando la mirada.

La forma en la que me mira, como si fuera la única cosa importante en su mundo, hace que el momento adquiera una sensación totalmente nueva. Estoy completamente consumida, no por olas de placer sino por olas de su cruda emoción. No sabía que podía sentir tanto a alguien. No sabía que podía necesitar tanto a alguien. No tenía idea de que era capaz de compartir esta clase de conexión con alguien.

Nicolás levanta una mano y limpia las lágrimas de mi sien, luego baja la cabeza y me besa, gentil y suave, haciendo que incluso más lágrimas caigan. Es el beso perfecto para el momento perfecto. Sé que siente lo que siento, porque mis lágrimas no lo asustan para nada. Sabe que no son lágrimas de arrepentimiento o tristeza. Son simplemente lágrimas. Lágrimas emotivas, surgiendo en un momento emotivo que nunca imaginé que pudiera ser así de increíble.

Espera pacientemente por mi permiso, así que asiento suavemente, y es toda la confirmación que necesita. Baja la mejilla hacia la mía y lentamente comienza a moverse con cuidado contra mí. Aprieto los ojos cerrados y me concentro en intentar relajarme, pero todo mi cuerpo está demasiado tenso.

Sólo tuve sexo con un chico, y él no significaba para mí ni la mitad de lo que Nicolás lo hace. La idea de compartir esta experiencia con Nicolás, tanto como quiero, me pone tan nerviosa que soy físicamente incapaz de esconder mi incomodidad.

Puede sentir mi miedo, por lo que se detiene y se queda quieto sobre mí. Amo cuán sintonizado está conmigo. Baja la mirada hacia mí, sus ojos marrón oscuro buscando en los míos. Toma mis dos manos y las tira sobre mi cabeza, luego entrelaza nuestros dedos y los presiona contra el colchón. Se inclina acerca a mi oído.

—¿Quieres que me detenga?

Rápidamente niego con la cabeza.

Se ríe suavemente.

—Entonces tienes que relajarte, Ro.

Muerdo mi labio inferior y asiento, completamente amando el hecho que acaba de decir “Ro” en voz alta. Corre la nariz por mi mandíbula, luego lleva los labios cerca de los míos. Cada toque envía olas de calor fluyendo a través de mí, pero no alivia mis temores. Todo sobre este momento es tan perfecto que temo poder hacer algo para arruinarlo. No puedo mejorar, así que eso nos deja sólo un camino para seguir.

—¿Estás nerviosa? —pregunta. Su voz roza a lo largo de mi boca, y deslizo la lengua sobre mi labio inferior, convencida de que puedo probar sus palabras si lo intento.

Asiento, y sus ojos se suavizan con su sonrisa.

—Yo también —susurra. Aprieta mis manos más fuerte y luego apoya la cabeza contra mi pecho desnudo. Su cuerpo entero suspira, y uno por uno, cada músculo comienza a relajarse. Sus manos están quietas, y no exploran mi cuerpo, o me escuchan cantar o me tienen diciéndole que lo amo.

Está quieto porque me está escuchando.

Está escuchando el latido de mi corazón.

Su cabeza se levanta de mi pecho en un solo movimiento y traba los ojos con los míos. Cualquiera sea la comprensión que acaba de tener, hace que su mirada perfore la mía con entusiasmo.

—Quiero intentar algo que puede ayudar —dice—. ¿Tienes tapones?

¿Tapones?

Sé que puede ver la confusión en mi expresión. De todas formas asiento y señalo hacia la mesa de noche. Se inclina sobre mí, abre el cajón, y toquetea dentro. Cuando los encuentra, vuelve a mi lado de nuevo, luego los coloca en la palma de mi mano. Hace un gesto para que me los ponga en los oídos.

—¿Por qué?

Sonríe y me besa, luego lleva los labios a mi oído.

—Quiero que me oigas amarte.

Bajo la mirada hacia los tapones, luego la levanto hacia él interrogativamente.

—¿Cómo puedo oírte si llevo puestos estos?

Sacude la cabeza, luego coloca las manos sobre mis oídos.

—No aquí —dice. Mueve la mano hacia mi pecho—. Quiero que me oigas justo aquí.

Esa es toda la explicación que necesito. Rápidamente me pongo los tapones, luego ajusto mi cabeza en la almohada. Todo el ruido a mí alrededor lentamente se apaga. No era consciente de todos los sonidos que oía hasta que ya no corrían por mi cabeza. Ya no oigo el tic-tac del reloj. Ya no oigo la actividad normal fuera de la ventana. No puedo oír las sábanas moviéndose debajo nuestro, o la almohada debajo de mi cabeza, o la cama cuando él cambia su peso.

No oigo nada.

Agarra mi mano y la abre, luego la gira y la coloca sobre mi pecho. Una vez que mi mano está nivelada contra mi corazón, llega hasta mi cara y con la mano acaricia mis ojos, cerrándolos. Se aleja hasta que ya no toca ninguna parte de mí.

Se queda quieto, y ya no lo siento moverse a mi lado.

Está en silencio.

Está oscuro.

No oigo absolutamente nada. No estoy segura de que esto esté funcionando como me lo imaginaba.

No oigo nada, salvo completo silencio. Oigo lo que Nicolás oye en cada momento de su vida. De la única cosa de la que soy consciente es de mi propio latido y nada más. Nada en absoluto.

Espera.

Mi latido.

Abro los ojos y lo miro. Está a varios centímetros de distancia de mí en la cama, sonriendo. Sabe que lo oigo. Sonríe suavemente, luego aleja las manos de mi pecho y las pone sobre el suyo. Lágrimas comienzan a inundar mis ojos. No tengo idea de cómo o si incluso me lo merezco, pero hay una sola cosa que sé con certeza. Por el tiempo que él sea parte de ella, nunca viviré una vida de mediocridad. Mi vida con Nicolás será nada menos que extraordinaria.

Rueda sobre mí y baja la mejilla hacia la mía, quedándose completamente quieto por varios segundos.

No puedo oír sus respiraciones, pero las siento cuando caen contra mi cuello.

No puedo oír sus movimientos, pero lo siento cuando comienza a hacer los más suaves y sutiles cambios contra mí.

Nuestras manos siguen juntas entre nosotros, así que me concentro en el latido de su corazón, golpeando contra mi palma.

Latido, latido, pausa.

Latido, latido, pausa.

Latido, latido, pausa.

Puedo sentir todo mi cuerpo relajarse debajo del suyo mientras continúa haciendo los más sutiles movimientos contra mí. Presiona sus caderas en las mías por dos segundos, luego las relaja y aleja por un breve segundo antes de repetir el movimiento. Lo repite varias veces, y puedo sentir mi necesidad por él creciendo con cada movimiento rítmico contra mí.

Cuanto más crece mi deseo, más impaciente me vuelvo. Quiero sentir su boca en la mía. Quiero sentir sus manos por mi cuerpo. Quiero sentirlo empujando dentro de mí y haciéndome suya completamente.

Cuanto más pienso en lo que quiero de él, más receptiva me vuelvo a los sutiles cambios de su peso. Cuanto más receptiva me vuelvo, más rápido laten nuestros corazones contra la palma de nuestras manos.

Latido, latido, pausa.

Latido, latido, pausa.

Latido, latido, pausa.

Latido, latido, pausa.

Cuanto más rápido laten nuestros corazones, más rápido se vuelve su ritmo, coincidiendo cada latido de mi corazón con un movimiento.

Jadeo.

Se está moviendo con el sonido de mi corazón.

Envuelvo mi brazo libre en su cuello y me concentro en su latido, instantemente consciente de que nuestros corazones están en perfecta sincronía. Tenso las piernas alrededor de su cintura y me levanto contra él, queriendo que haga que mi corazón lata más rápido. Roza los labios por mi mejilla hasta que están al nivel de mí la boca, pero no me besa. El silencio a mí alrededor me hace incluso más consciente del patrón de su respiración cayendo contra mi piel. Me concentro en la palma contra su pecho y siento su rápida inhalación de aire, segundos antes de probar la dulzura de su aliento mientras exhala, burlándose de mi boca.

Inhala, exhala.

Inhala, exhala.

Inhala, exhala.

Su rítmica respiración se vuelve más rápida cuando su lengua se desliza dentro de mi boca, acariciando suavemente la punta de la mía.

Si pudiera oír, estoy segura que me habría oído gimotear. Se volvía un hábito cuando sea que él estuviera alrededor.

Muevo la mano hacia la parte de atrás de su cabeza para probar más de él. Lo jalo hacia mí con tanta urgencia repentina que gime en mi boca. Sentir su gemido sin oírlo es probablemente la cosa más sensual que he experimentado. A medida que su voz me atraviesa me hace oír mucho más de lo que alguna vez podría.

Nicolás quita la mano de mi corazón y presiona los antebrazos en el colchón a ambos lados de mi cabeza. Me encierra con sus brazos, y quito la mano de su pecho, necesitando aferrarme a él con toda mi fuerza. La poca que me queda, de todos modos.

Lo siento ir hacia atrás, y luego, sin dudarlo, empuja dentro de mí, reclamándome, llenándome.

Yo…

No puedo…

Mi corazón.

Cristo. Acaba de silenciar mi corazón, porque ya no puedo sentir nada. Lo único que siento es a él moviéndose contra mí… lejos de mí… dentro de mí… en mí. Estoy completamente consumida por él.

Mantengo los ojos cerrados y lo escucho sin oír nada, experimentándolo silenciosamente, de la misma manera que él. Me empapo en cada cosa hermosa de la suavidad de su piel, la sensación de su aliento y el sabor de nuestros gemidos, hasta que es imposible separarnos.

Seguimos explorando al otro en silencio, encontrando todas las partes de nosotros mismos que sólo hemos sido capaces de imaginar hasta este punto.

Cuando mi cuerpo comienza a tensarse nuevamente, esta vez no es para nada por mis nervios. Puedo sentir sus músculos apretándose debajo de mis manos, y me aferro a sus hombros, lista para caer con él. Presiona la mejilla firmemente contra la mía, y lo siento gruñir contra mi cuello, haciendo dos largos empujes finales en el mismo segundo que siento los gemidos escapar de mi garganta.

Comienza a temblar con su liberación pero de alguna forma pone las manos entre nosotros de nuevo y las presiona contra mi corazón. Está temblando, y yo hago lo mejor que puedo para retomar el control de mis propios temblores mientras comienza a bajar lentamente, una vez más al ritmo de mi corazón.

Sus movimientos se vuelven más suaves y sutiles, apenas puedo sentirlos entre todas las lágrimas. Estoy llorando. Ni siquiera sé por qué estoy llorando, porque esto es por mucho el sentimiento más increíble que alguna vez tuve.

Quizás por eso es que estoy llorando.

Nicolás se relaja sobre mí y regresa su boca a la mía. Me besa muy suavemente y por tanto tiempo que mis lágrimas finalmente se detienen y son remplazadas por completo silencio, acompañado sólo por el ritmo de nuestros corazones.

Nicolás

Cierro la puerta del baño y regreso con ella a la cama. Su rostro se encuentra iluminado por la luz de la luna entrando por la ventana. Su boca está curvada en una suave sonrisa mientras bajo a su lado. Deslizo mi brazo debajo de sus hombros, luego descanso la cabeza en su pecho y cierro los ojos.

Amo su sonido.

La amo. Todo de ella. Amo que nunca me haya juzgado. Amo que me entienda. Amo que a pesar de todo por lo que la hice pasar, no hizo otra cosa que apoyar mis decisiones, sin importar cuánto la destruyeron en ese momento. Amo su honestidad. Amo su desinterés. Más que todo, amo ser el que llega a amar todas esas cosas de ella.

—Te amo —la siento decir.

Cierro los ojos y la escucho mientras sigue repitiendo la frase una y otra vez. Ajusto mi oído hasta que está directamente sobre su corazón, saboreando cada cosa de ella. Su olor, su toque, su voz, su amor.

Nunca he sentido tanto al mismo tiempo.

Nunca necesité sentir más.

Levanto la cabeza y la miro a los ojos.

Ahora es parte de mí.

Yo soy parte de ella.

La beso suavemente en la nariz, la boca y la barbilla, luego presiono mi oído de nuevo en su corazón. Por primera vez en mi vida, oigo absolutamente todo.

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